A menudo imaginamos a las personas con altas capacidades como genios solitarios, pequeños Einstein que resuelven ecuaciones complejas en pizarras gigantes o niños que nunca fallan una pregunta en el colegio. Pero conviene matizarlo: la superdotación es solo uno de los perfiles posibles y no equivale a “altas capacidades” en todos los casos. El cine y la cultura popular han construido un mito de “superhéroe intelectual” que, paradójicamente, ha hecho mucho daño a la realidad de este colectivo.
Porque la realidad es que tener una alta capacidad intelectual no te garantiza el éxito. De hecho, sin el acompañamiento adecuado, puede convertirse en un camino lleno de obstáculos. “En España hay 5 millones de personas con altas capacidades y solo el 0,47 % está diagnosticado”.
En este capítulo de Mejor Conectados, nos sentamos con Jana Martínez-Piqueras, experta en el desarrollo del talento y presidenta de Indifferent Minds Foundation, una entidad centrada en la identificación y acompañamiento de las altas capacidades. También conocemos la historia de Jorge, quien descubrió que tenía altas capacidades. Una conversación necesaria para entender que la inteligencia no es solo «saber mucho», sino una forma diferente de sentir y estar en el mundo.
¿Qué son las altas capacidades?
Cuando hablamos de inteligencia, tendemos a simplificar todo a un número: el Coeficiente Intelectual (CI). Reducir la alta capacidad intelectual a una cifra es ignorar la complejidad de la mente humana. Como nos explica Jana, “tener altas capacidades no es tener superpoderes, no es ser una persona muy lista como se dice en el argot popular”.
Es, ante todo, una neurodivergencia. Esto significa que el cerebro de estas personas funciona de manera distinta. No es mejor ni peor, es simplemente una arquitectura neuronal diferente que procesa la información y los estímulos de forma única. Jana lo define con claridad:
«Tener altas capacidades es una manera diferente de pensar, de sentir y de aprender a unos niveles quizás con mayor intensidad con mucha percepción tanto del entorno como de ti mismo».
La realidad invisible: 5 millones de personas sin diagnosticar
Las cifras que comparte Jana son impactantes. Se estima que en España, millones de niños y adultos caminan por la vida sin entender por qué su cabeza no para de dar vueltas o por qué se sienten diferentes al resto.
Esta invisibilidad es peligrosa. Como vemos en la historia de Jorge, no saber quién eres puede llevarte a la frustración y a creer que tienes un problema, cuando en realidad lo que tienes es un potencial que no ha encontrado su cauce.
El pensamiento divergente: Una forma distinta de procesar
Para entender realmente qué sucede en la cabeza de una persona con altas capacidades, tenemos que hablar de cómo procesan la información. Aquí entra en juego la neurociencia y cómo funciona nuestro cerebro.
Mientras que el pensamiento convergente (el habitual en la escuela) busca la solución única y lineal a un problema, las personas con altas capacidades destacan por su pensamiento divergente.
No es ser más listo, es sentir con mayor intensidad
Este tipo de pensamiento es capaz de generar múltiples soluciones a un mismo problema y conectar ideas que aparentemente no tienen relación. Es el motor de la creatividad y la innovación.
Pero esta capacidad viene acompañada de una gran intensidad. No solo piensan más rápido, también sienten con mayor profundidad. Como explica la experta, viven las emociones y los estímulos sensoriales con una magnitud que puede ser difícil de gestionar si no se comprende desde el entorno.
La historia de Jorge: cuando el sistema no te ve
Jorge es un apasionado de los coches y trabaja en la mecánica de karts. Su capacidad para visualizar problemas mecánicos y encontrar soluciones lógicas es extraordinaria. Pero el camino hasta descubrir su talento no fue fácil.
Del fracaso escolar a la incomprensión
Durante su etapa escolar, Jorge vivió la cara amarga de las altas capacidades no detectadas. Lejos de sacar sobresalientes, sufría bloqueos. «Me quedaba en blanco en los exámenes».
El sistema educativo tradicional, basado a menudo en la repetición, no encajaba con su forma de aprender. Esto le llevó a sufrir en el colegio, a sentirse incomprendido por los profesores y a generar una gran preocupación en sus padres, que veían cómo su hijo no avanzaba a pesar de su evidente inteligencia.
“Si tuviera que darle un mensaje a alguien con altas capacidades es que no pare de buscar lo que de verdad le apasiona, que pruebe cosas nuevas, que no pare”.
Claves para conectar con el talento: Indifferent Minds Foundation
La historia de Jorge da la razón a Jana cuando advierte del peligro de intentar que encajen a la fuerza. El talento no necesita moldes rígidos, necesita que, como comenta Jana, “no les cortemos las alas”. Aquí es donde entra en juego la importancia del entorno y el equipo que rodea a la persona.
Jana Martínez-Piqueras, desde la Fundación Indifferent Minds, nos da las claves para acompañar este potencial:
- La importancia de la detección temprana: No podemos esperar a que los niños fracasen o sufran para actuar. La detección temprana es vital para adaptar el aprendizaje a sus necesidades reales y evitar el sufrimiento emocional.
- Entender la disincronía: Es habitual que estos niños tengan una inteligencia muy superior a su edad cronológica, pero que su desarrollo emocional sea el propio de su edad (o incluso más inmaduro debido a su hipersensibilidad). Entender este desfase es fundamental para ayudarles a gestionar su autoestima y confianza.
- Fomentar las pasiones: Jorge encontró su camino en los karts. Fomentar los intereses personales de los niños (música, mecánica, arte, ciencia) es la mejor manera de mantener viva su curiosidad y su motivación, evitando que el sistema escolar acabe con sus ganas de aprender.
- El papel de las familias: El mensaje de Jana para las familias es claro: formarse e informarse. Los padres necesitan herramientas para entender a sus hijos y no juzgarlos bajo el prisma de la «normalidad». El objetivo no es que sean perfectos, sino que sean felices siendo quienes son.
Preguntas frecuentes sobre altas capacidades
¿Cuál es la diferencia entre ser superdotado y tener altas capacidades?
La superdotación suele referirse a un perfil con un CI superior a 130 y un rendimiento alto en casi todas las áreas. Las altas capacidades son un concepto más amplio que engloba la superdotación, pero también el talento específico (destacar mucho en una sola área, como la lógica o la creativa) y la precocidad intelectual.
¿Cómo saber si soy un adulto con altas capacidades?
Muchos adultos se sienten identificados al escuchar historias como la de Jorge. Los signos más comunes son: sensación de haber sido siempre «diferente», gran curiosidad, pensamiento muy rápido que salta de un tema a otro y una alta sensibilidad emocional o sensorial.
¿Por qué fracasan escolarmente los niños con altas capacidades?
Porque aprenden de forma diferente. El cerebro de un niño con altas capacidades necesita retos y estímulos nuevos. La repetición mecánica de contenidos que ya saben les lleva al aburrimiento, la desconexión y, finalmente, al fracaso escolar por falta de motivación.
¿Existe un test de altas capacidades fiable?
Lo ideal es acudir a profesionales especializados en neuropsicología y educación. Asociaciones y fundaciones expertas, como Indifferent Minds, ofrecen orientación tanto para el diagnóstico como para el acompañamiento posterior.